Desde la Red de Psicólogxs Feministas invitamos a Mailen Pérez Tort (IG: @mai.lo) Socióloga (UNSAM), investigadora y militante feminista quien formó parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, para conversar acerca de los mitos que rodean el acceso al aborto y los discursos que desinforman a la población sobre este tema tan importante para el ámbito de la salud mental y de los derechos humanos

RPF: ¿Qué hay de cierto en esta idea que circula acerca de que “la natalidad bajó a causa del acceso legal, seguro y gratuito al aborto?

MT: La baja de la natalidad es un fenómeno global, conocido como transición demográfica. De hecho, ocurre también en países donde el aborto está prohibido o muy restringido.

En Argentina, los nacimientos empezaron a caer fuertemente a mediados de la década pasada, años antes de la  sanción de la ley 27.610 de Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo que se encuentra vigente desde enero de 2021.

Por otra parte, gran parte de esa baja en las tasas de natalidad se explica por la disminución de embarazos en la adolescencia que en su mayoría son no intencionales.

También es importante mencionar que no hay estudios serios que muestren una relación causal entre la existencia de  la ley de IVE/ILE y la caída de nacimientos.

RPF: ¿Es real que la tasa de natalidad desciende porque la gente ya no quiere tener hijxs”

MT: No, el hecho de que las personas puedan decidir si, cuándo, cómo y cuántas veces tener hijes es un indicador de desarrollo no de retroceso en las sociedades.

Las decisiones reproductivas no se toman en el vacío porque dependen de condiciones sociales y materiales concretas como el trabajo, la vivienda, los ingresos, el tiempo y las redes de cuidado. Además todos estos son factores que cambian según la época y el contexto.

Muchas personas postergan o descartan un proyecto de crianza porque no cuentan con esas condiciones. Incluso hay quienes tienen menos hijxs de los que desearían.

Si la preocupación real es el descenso de la natalidad, la respuesta desde el Estado debe ser implementar políticas de cuidado, licencias, salud y educación accesibles.

RPF: ¿Desde que se legalizó el aborto, la gente aborta en masa?

MT: De ninguna manera. La Ley IVE/ILE no obliga a nadie a abortar: garantiza el derecho a decidir si continuar o no un embarazo, con información y opciones basadas en derechos.

De hecho, el aborto existía antes de la ley. Lo que cambió es que hoy puede hacerse de forma segura y acompañada dentro del sistema de salud y no en la clandestinidad.

Desde el año 2024 la gestión nacional discontinuó los registros sobre el acceso a este derecho, salvo en algunas provincias. Sin datos, hablar de “abortos masivos” es pura especulación.

Contar con opciones reales es lo que hace posible la autonomía: poder decidir sobre el propio cuerpo y el propio proyecto de vida, sin presiones.

RPF: ¿En algún caso el aborto reemplaza a los métodos anticonceptivos?

MT: La Ley IVE/ILE refuerza la importancia de garantizar la educación sexual integral en las escuelas y el acceso a métodos anticonceptivos, incluida la anticoncepción luego de un aborto. El acceso a métodos anticonceptivos gratuitos está garantizado por ley desde 2002 (ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable) y la ESI es ley desde 2006 (Ley 26.150).

Aun cuando autoridades de diferentes sectores del oficialismo y partidos políticos afines quieran señalarla como culpable de una “catástrofe poblacional”, hay evidencia de que la ESI permitió que niñes y adolescentes pudieran identificar situaciones de violencia sexual y pidan ayuda.

El Plan ENIA que se implementó desde 2017 hasta 2023 hoy se encuentra desmantelado aunque logró reducir a menos de la mitad el embarazo no intencional en la adolescencia.

RPF: ¿Si nacen menos personas, está en riesgo inmediato el futuro de la población mundial?

MT: No, los discursos del pánico no son nuevos: cuando se aprobó el divorcio, se hablaba del “fin de la familia”

Esta idea de “catástrofe poblacional” busca instalar un enemigo en este caso el movimiento feminista y adjudicarle la responsabilidad de un fenómeno demográfico que ocurre a nivel mundial.

Ese relato sensacionalista y culpabilizante sirve para justificar el ajuste y el desmantelamiento de políticas públicas y leyes vigentes que garantizan derechos.

La historia muestra que las políticas que buscan aumentar los nacimientos restringiendo derechos no dan resultados positivos y vulneran a las personas.

RPF: ¿Por qué decimos que decidir es un derecho?

MT: Porque la pregunta no es cuántas personas nacen, sino en qué condiciones se vive, se decide y se cría.

El aborto legal es salud, justicia social y derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Defender la Ley IVE/ILE, la ESI y las políticas de cuidado es defender la vida de todas las personas.

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!