¿Nos interesa preguntarnos sobre qué nos está ocurriendo como sociedad, por qué llegamos a estas alarmantes cifras que representan personas y familias que quedan devastadas?

En relación a 2024 hubo un incremento del 22,6% en esta causa de mu3rt3, superando así aquellas ocasionadas por accidentes viales y h0m1cldios dolosos. Este año en nuestro país 5209 personas mur13ron por este motivo.

El sulcldio es un fenómeno multicausal y es por esto que reducirlo a un hecho individual y privado obtura la posibilidad de un análisis complejo que permita a los gobiernos y a la comunidad pensar estrategias de prevención eficaces. Para esto debemos interrogarlo desde factores individuales, económicos, sociales, políticos, culturales, entre otros.

El atravesamiento de la pandemia de COVID-19, la dificultad en el acceso a la salud mental en el sistema público desfinanciado, el desmantelamiento de las políticas públicas, la creciente crisis económica que lleva a las personas a encontrarse en situaciones de pluriempleo, la explotación laboral y los discursos individualistas son algunas de las razones por las cuales estas cifras no dejan de aumentar hace años.

La patologización de cualquier forma de sufrimiento de las personas que integramos una sociedad como forma de individualizar padecimientos sociales colectivos es una estrategia que busca atomizar el tejido social para ubicar en as personas “la causa” de un prostema que es de la comunidad en su conjunto.

Hablar sobre sulcidio resulta necesario en diferentes ámbitos: en las escuelas, en los dispositivos de salud, en los espacios laborales, medios de comunicación y en los consultorios.

Es falso que visibilizar esta problemática la instigue. Por el contrario, puede animar a las personas a hablar de su dolor y a detectar situaciones que puedan prevenirse.

No nos es indiferente que las estadísticas demuestren que año tras año las mu3rt3s por su1c1dio aumentan y que las políticas públicas de prevención y abordaje se encuentren desfinanciadas financiadas. Nos duele y preocupa que se esparzan discursos revictimizantes sobre quienes sufren, donde se busca reducir a la esfera de la individual un sufrimiento que efectivamente es social. 

No nos da igual el retroceso de derechos pero también de territorialidad en las políticas públicas. 

✊🏽Exigimos, como trabajadorxs en salud mental el financiamiento de políticas que tengan como objetivo la prevención del su1c1dio y la promoción de la salud mental en la comunidad así como también condiciones dignas de trabajo para nuestrxs colegas que trabajan en el ámbito de la salud pública.

Finalmente a modo de conclusión volvemos a enfatizar en la desmitificación de la idea de que hablar sobre esta problemática la instiga y alienta. Visibilizar el padecimiento y ponerle palabras es uno de los primeros pasos para acompañar a quienes sufren y a sus allegadxs.

💛El silenciamiento sólo genera dolor, culpa y vergüenza y deja a las personas aisladas sin posibilidad de recibir asistencia alguna, hablar sobre su1ci1dio es necesario.