¿Cómo fue posible que existiera en nuestro país el terrorismo de Estado?
La creación de un “enemigo” al cual combatir y la exacerbación de los discursos de odio
generaron un clima social en el cual fue posible que desde el Estado, que es quien debe
velar por el bienestar de lxs ciudadanxs, se ejercieran diferentes tipos de violencias hacia
quienes eran perseguidxs. La deshumanización de lx otrx es una operación simbólica clave
en la habilitación del ejercicio del poder ilimitado sobre los cuerpos que son nombrados
como indeseables.

¿Por qué es importante continuar exigiendo que la Justicia juzgue a quienes formaron parte
de la última dictadura militar?

En el ejercicio de la democracia, la división de poderes es uno de los pilares fundamentales
para la convivencia ciudadana y para evitar los abusos de poder institucionales. Por esto
que es de suma importancia que quienes participaron de los crímenes de lesa humanidad
reciban un enjuiciamiento justo y condenas acordes a las atrocidades perpetradas.
¿Qué significa memoria, verdad y justicia para nosotrxs?
Este lema que desde hace tantos años se convirtió en bandera habilita, la posibilidad del
ejercicio de la memoria colectiva como una forma de reflexión acerca del impacto que tiene
en la sociedad saber que el Estado puede ejercer violencia hacia sus ciudadanxs
persiguiéndolos por sus ideologías políticas, torturándolos y desapareciendo sus cuerpos
como una forma de sembrar terror y acallar a las voces críticas.
No hubo una guerra, ni dos bandos, ni dos demonios.
Salud mental y dictadura militar
Durante los años de la dictadura uno de los lemas más difundidos por el régimen fue “El
silencio es salud”, lema apropiado (como tantos otros actos de apropiación ocurridos
durante esos años) de una campaña publicitaria que buscaba disminuir la contaminación
sonora en la provincia de Buenos Aires. Esta consigna, resignificada por los militares de
forma perversa, buscaba generar sentido común en la sociedad permeando en todos los
estratos sociales e instaló la idea de que manifestarse, visibilizar lo que ocurría o preguntar
ponía en peligro la vida.
Como trabajadorxs de la salud mental sabemos que el silencio no es salud, el silencio es la
imposibilidad de ponerle palabras al horror y al sufrimiento que vivimos.

La posición ética de lxs psicólogxs es acompañar a las personas a poder nombrar aquello
que sienten, que viven y que lxs hace sufrir. No hay acto más saludable que poder decir
algo sobre nuestro dolor frente a unx otrx que lo valida. Por este motivo lxs psicólogxs y
trabajadorxs de la salud mental hemos acompañado desde hace décadas a lxs
sobrevivientes del terrorismo de Estado, a sus familias, amigxs y a la Justicia en la tarea de
restituirlxs subjetivamente. Este trabajo está vinculado con el reconocimiento de que lxs
desaparecidxs son sujetos que vieron avasallados sus derechos, que sus familiares
transitan un duelo imposible de sanar porque no tienen respuestas sobre sus paraderos, y
porque aún hay cientos de jóvenes, en ese momento niñxs o recién nacidxs que fueron
secuestradxs y arrancadxs de sus hogares para ser entregadxs a sus apropiadores.

¿Qué efectos tuvo este periodo en la Salud Mental de la población?
Durante el periodo de la dictadura cívico- militar – eclesiástica el régimen implementó un
plan sistemático de represión que incluyó la tortur4, desar4p4rición y asesin4tos, generando
un clima de terror y miedo en la sociedad. Muchas personas sufrieron traumas psicológicos
profundos, tantos quienes fueron víctimas, como sus familiares y el conjunto de la sociedad.
El silencio forzado, la censura y la represión de cualquier forma de disidencia, también
contribuyeron a la aparición de trastornos de la ansiedad, depresión y estrés post
traumático.
Las secuelas de este periodo siguen presentes en la memoria colectiva y en la salud mental
de varias generaciones, haciendo fundamental la lucha por la verdad, la memoria y la
justicia para la reparación social
¿A qué memoria nos referimos?
La memoria como un modo propio de autenticación, sea individual o colectiva puede caer
en la conmemoración o la melancolía, por ello la memoria crítica transforma la
conmemoración en rememoración. Es una forma de dialogar con el relato de esa historia y
mantenerla viva, lejos de un memorial intangible.
El sostén de la memoria crítica es el que permite aseverar que fueron 30.400 detenidxs
desaparecidxs y dar lucha contra una posición negacionista que busca legitimarse desde
diferentes voces.

Es fundamental continuar abriendo diálogo y sensibilizando a las nuevas generaciones
sobre la última dictadura militar en Argentina, la función de transmisión y elaboración de
estos traumas debe necesariamente incluirles para que NUNCA MÁS sea posible que se
repitan en nuestra historia estos crímenes aberrantes.
Una lucha que como imperativo democratico y ético está centrada en defender la verdad
histórica sobre crim3nes de lesa humanidad.

¡30.400 compañerxs detenidxs desaparecidxs, presentes ahora y siempre!
NUNCA MÁS